jueves, 7 de marzo de 2013


El poder de la vulnerabilidad

Quiero comentarles este concepto de la Dra. Brown. Cuando habla de la vulnerabilidad como núcleo de la vergüenza y miedo, y de nuestra lucha por la dignidad, que es el punto de partida para lograr la dicha, creatividad, pertenencia y el amor.

Siento esta frase muy significativa, y más cuando reflexiono y veo en ella un comprensión de mi propia vida, y de aquello que puedo llamar madurez. No veo nada fácil el ser vulnerable, por el contrario, cuando nos abrimos y experimentamos experiencias negativas provocadas por esa vulnerabilidad, no solo tenemos síntomas de insatisfacción, coraje y decepción, también sucede algo muy importante se endurece nuestro corazón, y en diferentes formas, llamémosle desconfianza, miedo, venganza o traición; que trabajo cuesta reponerse y volver a creer, volver a poner la otra mejilla y seguir, y sobre todo a sabiendas que nada es garantía.

Experiencia de acercamiento y ayuda

Recuerdo que hace algunos años, mi mamá siempre me comentaba sobre los problemas que tenía una de las señoras que nos ayudaba en la casa. Una señora humilde, con un esposo alcohólico y un montón de hijos de diferentes edades. Pensando una manera de ayudarla y platicando con mi mamá sobre sus hijos, me comentó que una de sus hijas salía de la secundaría y quería estudiar enfermería. Sin pensarlo mucho le hice una propuesta para ayudar a que su hija estudiara su carrera, con la intención de que cuando terminara, pudiera tener mejores oportunidades de empleo y con ello, ayudar a su mamá. Pues bien, se hizo y cursó y aprobó su carrera, y claro que no todo salió como lo planeamos, pues por un lado, al salir de la escuela prácticamente se fugó con el novio, se casó y hasta donde yo me quedé tenía dos hijos, y nada de trabajar para ayudar a su mamá, pero. por otro lado, yo espero que esa formación le esté ayudando a ser una buena esposa y excelente madre, pues a fin de cuentas, solo nosotros podemos aprovechar las oportunidades que se nos presentan en la vida. Por cierto, no la he vuelto a ver y actualmente no sé cómo estará. Ahhh, y no me he arrepentido de haberla ayudado.